Es la versión definitiva de un gran clásico francés. Imagina una crema increíblemente suave, fría y cremosa, con el toque justo de café, coronada por una capa fina de azúcar quemado súper crujiente. ¡El contraste de texturas y temperaturas en la boca es simplemente mágico!
Ingredientes:
250 ml de nata de montar
250 ml de leche entera
3 cucharadas de café molido (de taza no soluble)
396 ml de leche condensada
4 yemas de huevo grandes
Una pizca de sal
Azúcar normal para la superficie
Preparación:
Precalentamos el horno a 180⁰.
Ponemos en un cacito la nata, la leche y el café molido.
Cuando empiece a hervir, retiramos del fuego, tapamos y dejamos reposar durante
15 minutos.
Colamos por un colador de tela fina para evitar los posos
del café.
Ponemos en un bol la leche condensada, la sal y las yemas.
Mezclamos bien y vamos añadiendo poco a poco la mezcla de leche y removemos
bien. Colamos la mezcla y repartimos entre los moldes de unos 150 ml de
capacidad (daría para 8 moldes). Si los moldes son más grandes (como los que he
usado, salen 6).
Ponemos los moldes dentro de una fuente de horno y cubrimos
hasta la mitad de los moldes con agua caliente. Cubrimos con papel de aluminio
y horneamos durante 45 minutos. Retiramos el papel de aluminio y seguimos
horneando durante 15 minutos más o hasta que veamos que los bordes están firmes
pero los centros aún se mueven.
Sacamos los moldes del horno y dejamos enfriar a temperatura
ambiente. Dejamos enfriar en la nevera durante 3 horas aproximadamente.
Justo antes de servir, espolvoreamos la parte superior con
azúcar y con ayuda de un soplete de cocina caramelizamos la superficie.
Servimos inmediatamente.
Receta obtenida de: www.tamingofthespoon.com


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