He aprovechado que he encontrado el puré de calabaza en conserva, para comprar varios botes y tenerlos en la despensa para cuando me surja utilizarlos. Y esta tarta me parece perfecta para hacerla en otoño. Ya sabéis que, si no tenéis mucho tiempo, podéis comprar la masa quebrada ya preparada. El resultado es idéntico, pero es menos natural. ¡Cuidado con el jengibre, que da mucho sabor y si vuestros comensales no están muy acostumbrados les sorprenderá el sabor!
Ingredientes:
Para la masa quebrada:
140 grs de harina de trigo
130 grs de harina de repostería
1 cucharada de azúcar
½ cucharadita de sal
150 grs de mantequilla sin sal fría cortada en cubitos
1 yema de huevo
3 cucharadas de agua fría
1 cucharada de zumo de limón
Para el relleno:
600 grs de puré de calabaza
180 grs de azúcar moreno
3 huevos
160 ml de leche evaporada
1 cucharadita y media de jengibre fresco rallado
¾ cucharadita de canela molida
Una pizca de clavo molido
Una pizca de sal
Preparación:
Primero vamos a preparar la
masa quebrada: ponemos en un bol la harina de trigo, la harina de
repostería, el azúcar y la sal.
Incorporamos la mantequilla y
mezclamos. Añadimos el agua, el zumo de limón y la yema de huevo. Mezclamos
hasta conseguir una masa homogénea. Reservamos en la nevera una hora.
Precalentamos el horno a 200°.
Enharinamos la mesa de trabajo y
estiramos la masa. Le damos forma redonda y cubrimos el molde engrasado y
enharinado. Reservamos en la nevera.
Mientras, vamos a preparar el
relleno: mezclamos el puré de calabaza con los huevos y el azúcar
moreno. Añadimos la leche evaporada, la canela molida, la sal, el clavo y el
jengibre rallado. Vertemos el relleno sobre la masa.
Horneamos durante 10 minutos a
200°. Bajamos después la temperatura a 190° y horneamos durante 40 minutos más.
Dejamos enfriar y servimos.
Receta obtenida de: Canal Cocina por Anna Olson
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